Primera Dama conoce experiencia cubana en atención integral a la niñez

La Habana. Uno de los ejes principales del Gobierno del Presidente Juan Orlando Hernández es atender integralmente a la niñez hondureña, por ello, la Primera Dama, Ana García de Hernández en su agenda por Cuba conoció programas enfocados en esta área.

La esposa del gobernante hondureño, visitó un Círculo Infantil “Canto a la Esperanza”, donde conoció los logros de los programas cubanos que se implementan desde hace más de cinco décadas en la atención a la primera infancia. Al igual que interactuó con los pequeños que en este lugar son formados mientras trabajan sus madres.

Ana de Hernández, recorrió cada uno de las aulas donde los niños y niñas aprenden sus primeros hábitos de la vida social, como comer, vestirse; aquí también aprenden valores como el respeto, la solidaridad, además, les enseñan a escribir y a trabajar en grupo.

“Fue interesante conocer la experiencia cubana en atención a la primera infancia a través de los círculos infantiles, donde observé cada proceso como lengua materna, estimulación temprana, aprendizaje de acuerdo a cada edad como nociones elementales de matemáticas, educación física, música, arte plásticas, recreación y veremos cómo mejorar la estrategia Criando con Amor que impulsa el Gobierno de Juan Orlando”, dijo la Primera Dama.

Agregó que Honduras ha tenido la colaboración del gobierno cubano con una asesoría para ir identificando la estrategia “Criando con Amor”; “tenemos claro la importancia que los niños asistan desde corta edad a estos espacios y al mismo tiempo se ayuda a las mamás, porque mientras trabajan dejan a sus hijos en estos círculos donde son formados desde las edades más tempranas”, concluyó la esposa del Presidente Hernández.

La Primera Dama, Ana de Hernández, observó cómo enseñan a los pequeños cubanos a comer, entre otras actividades.

Los círculos infantiles son una institución educativa cubana que durante cinco décadas han favorecido la integración plena de la mujer a la sociedad y desempeñado un importante papel en la formación de los niños y niñas.

En estos kínderes, los pequeños desde 45 días de nacidos hasta los seis años de edad reciben atención pedagógica, médica, estomatológica y oftalmológica, de enfermería, alimentación, y vestuario, entre otros beneficios.

También tienden a proporcionar el desarrollo físico y mental armónico de los niños, prevenir enfermedades, trasladar a la vida familiar las costumbres y hábitos higiénicos educativos de la institución y ayudar a los padres a conocer y orientar mejor a sus hijos.

Criando con Amor

El Gobierno del Presidente Hernández, implementa la estrategia “Criando con amor", iniciativa diseñada a través de una metodología comunitaria y de piezas comunicacionales para asegurar el cambio de comportamiento a nivel de familia, comunidad y centros educativos de las regionales con mayor vulnerabilidad por problemas de salud, agua, saneamiento e higiene, seguridad alimentaria y nutricional, educación prebásica, recreación y formación de valores.

El programa se enmarca en la política e inversión en la primera infancia como prioridad gubernamental que busca garantizar un buen ciclo de vida desde el embarazo y el inicio de la educación básica en menores de edad a nivel nacional. La primera fase se implementa en Lempira e Intibucá y pretende alcanzar a 90 mil pequeños.

La Primera Dama, Ana de Hernández, observó cómo enseñan a los pequeños cubanos a comer, entre otras actividades.

Sobre los Círculos Infantiles

Los círculos infantiles fueron creados el 10 de abril de 1961 y abiertos oficialmente los tres primeros en Cuba. Vilma Espín, heroína de la Sierra Maestra y fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas fue la iniciadora e impulsora de la idea.

Iniciaron con un personal compuesto por domésticas, amas de casa, y muchachas campesinas que llegaban a estudiar a La Habana. En todas prevalecía el amor por los niños. Al principio solo los cuidaban, pero la meta era más ambiciosa: educarlos.

Existen más de 1,130 círculos infantiles atendidos por más de nueve mil educadoras y aunque no cubren la demanda satisfacen las necesidades de más de 154 mil niños cubanos.