Tegucigalpa, 7 de junio. "Se tiene que hacer justicia", dijo hoy enérgicamente el presidente Juan Orlando Hernández sobre los actos vandálicos perpetrados en las últimas semanas por grupos radicales que, señaló, equivocan el camino para llegar al poder.

Durante la celebración del Día Nacional del Policía Hondureño, el mandatario consideró "profundamente lamentable que hay gente en el país, como en otras latitudes, que su tarea diaria es convulsionar la nación, es destruir en segundos lo que cuesta años construir".

Señaló que esta gente está "llevando sus intereses mezquinos y algunas veces políticos para poder obtener el poder de cualquier forma, a costa del sufrimiento de los demás, de los más necesitados, por los que se suponen dicen luchar y hacen todas estas acciones por todas las vías posibles".

"La gente radical de grupos políticos allí está presente, tratando de destruir; uno de ellos, no todos, de un partido que se llama Libre (Libertad y Refundación) presentaron a la Corte Suprema de Justicia un recurso porque según ellos el vandalismo económico debe ser un derecho protegido", cuestionó.

Ellos piensan -añadió que si la autoridad impide el vandalismo económico es vulnerar una garantía constitucional.

"Están muy equivocados", indicó el gobernante para seguidamente expresar que "el país ha visto fotos, videos, de cómo se involucran, cómo participan y celebran meterle fuego a una embajada de un país amigo como Estados Unidos".

Repudio

El presidente Hernández aprovechó la presencia de la encargada de Negocios de los Estados Unidos, Heide Fulton, en la celebración de la Policía Nacional para decirle que lamenta lo ocurrido recientemente en la instalación diplomática de Tegucigalpa.

"Se lo dije en privado a Heide Fulton, se lo digo hoy en público: lamento mucho lo ocurrido, tenga la plena seguridad de que la mayoría de los hondureños apreciamos su amistad, su acompañamiento, y repudiamos y rechazamos esas acciones radicales de estos grupos y se tiene que hacer justicia", señaló.

Mencionó el gobernante que sistemáticamente se ha visto a personas en determinadas calles destruyendo las cámaras de seguridad y apuntó que es bien sencillo entender la dimensión de esa acción.

El mandatario se preguntó: ¿A quién le puede interesar destruir una cámara de seguridad que es para proteger a la ciudadanía?, y respondió que "solo le puede interesar al que es delincuente y punto, porque al final la cámara es para protegernos".

"Estoy convencido de que el pueblo rechaza estas acciones", dijo.

El mandatario señaló un caso en particular que considera merece la atención del Estado de Honduras, y es que los mismos que quemaron ambulancias en el sur del país y que estaban adentro del hospital de Choluteca hace unas horas generaron intimidación, amenazaron a maestros y a niños que estaban en aulas de clases.

El presidente Hernández se preguntó quién en su sano juicio puede hacer esto de amedrentar a un niño porque está recibiendo el pan del saber, porque está allí para que el Estado le dé en términos prácticos su derecho a educarse.

Expresó que "eso no puede seguir ocurriendo y no puede quedar impune, porque tenemos que proteger al pueblo hondureño honesto y honrado".

Hernández insistió en que el país repudia estos actos extremistas, repudia la violencia, está contra ese tipo de acciones, está contra la destrucción, el vandalismo, que quita empleo y oportunidades.

Para concluir, advirtió que los que escogen ese camino jamás van a recibir voluntad mayoritaria de un pueblo que quiere vivir en paz y tranquilidad; "no es esa la ruta para accesar al poder", sentenció.